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En los Lineamientos para la Acreditación se han definido pautas axiológicas de calidad que permiten guiar el proceso de acreditación. Estas pautas son consideradas como los referentes o principios que rigen el quehacer del Consejo Nacional de Acreditación.
Es la capacidad que tiene el CNA de cumplir a cabalidad con las tareas específicas que se desprenden de la misión, de sus propósitos y de su naturaleza.
Es la capacidad para responder a necesidades del medio, necesidades a las que la institución no responde de manera pasiva, sino proactiva. La proactividad es entendida como la preocupación por transformar el contexto en que se opera.
Es la capacidad existente para reconocer y afrontar las consecuencias que se derivan de sus acciones. Tal capacidad se desprende de la conciencia previa que se tiene de los efectos posibles del curso de acciones que decide emprender.
Hace referencia a la probidad como preocupación constante por el cumplimiento de sus tareas.
Es la disposición del CNA a dar a cada quien lo que merece, reconociendo las diferencias y aceptando la diversidad y los contextos de los programas y de las instituciones de educación superior.
Es la adecuación a los propósitos institucionales de las políticas y de los medios disponibles. Así mismo, alude al grado de correlación existente entre lo que la institución dice que es y lo que efectivamente realiza.
Hace referencia a la multiplicidad y extensión de los ámbitos en que se despliega el quehacer y su sentido puede ampliarse para aludir al ámbito geográfico sobre el cual ejerce influencia y a los grupos sociales sobre los cuales extiende su acción, entre otros aspectos.
Es la capacidad para hacer explícitos, de manera veraz, sus condiciones internas de operación y los resultados de ella.
Es el grado de correspondencia entre los propósitos formulados y los logros obtenidos por la entidad.
Es la medida de cuan adecuada es la utilización de los medios de que dispone la institución para el logro de sus propósitos.
Los anteriores principios son una expresión de la postura ética del Consejo Nacional de Acreditación frente al tema de la acreditación y de la gestión de su proceso.
Además de estos principios se han concertado los siguientes valores que el talento humano del CNA asume y promueve entendidos como las cualidades y reglas de conducta personal que regulan la vida institucional.
Es la acción de ajustarse a una línea definida, aparte de los intereses de los actores involucrados en los procesos de acreditación.
Se traduce en el desarrollo responsable de las actividades que permitan el cumplimiento óptimo de la Misión y Visión institucional.
Guardar confidencialidad respecto a la información de la entidad y en caso de conflicto de intereses abstenerse de opinar de los asuntos. Valer por el buen nombre del Consejo, dentro y fuera de ella y hacer observaciones y sugerencias que permitan elevar la calidad de los servicios.
Hace referencia al compromiso con el mejoramiento de procesos y subprocesos, teniendo claro qué hacer, cómo hacerlo, cuándo hacerlo y para qué hacerlo, bajo el entendido de hacer parte de un servicio de excelencia.
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